La Nueva República

Tras 14 años de conflicto, la caída de Al Assad pone fin al dominio dinástico de Siria

ARCHIVO – El presidente sirio, Bashar Assad, observa la bandera de su país en la apertura de la 16ª sesión ordinaria de la Cumbre Árabe en Túnez, el 22 de mayo de 2004.

Tras 14 años de conflicto, la caída de Bashar Al Assad, presidente sirio, marca el fin del dominio dinástico sobre Siria, que se mantenía en el poder a pesar de los devastadores efectos de una guerra civil. 

Su llegada al poder, tras el control de tres décadas por parte de su padre, inicialmente fue vista como un posible respiro para el país. Sin embargo, cuando comenzaron las protestas contra su régimen, lo que condujo a Al Assad  a replicar  las mismas tácticas represivas utilizadas por su padre. 

A medida que el levantamiento escaló a una guerra civil, el mandatario utilizó su Ejército para bombardear las ciudades opositoras, contando con el apoyo militar de Irán y Rusia. Las acusaciones de torturas y ejecuciones extrajudiciales en los centros de detención del gobierno sirio se evidenciaron por parte de los organismos internacionales de derechos humanos.

Putin en Siria:  Un proyecto que empieza a desmoronarse

Durante los últimos nueve años, Rusia fue clave en el mantenimiento de Bashar al Assad en el poder. Sin embargo, en cuestión de días, el proyecto de Putin en Siria se desplomó, y Moscú no pudo evitar la caída de su aliado. El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso confirmó que Assad había abandonado la presidencia y el país, expresando su «extrema preocupación».

“Un dictador y aliado de Putin menos”, escribió el destacado activista de la oposición rusa Ilya Yashin en X

Más tarde medios estatales rusos aseguraron que Al Assad y su familia se encuentran en Moscú, donde se les ha proporcionado asilo «por razones humanitarias».

¿Qué gana Rusia con esto?

 

 Uno de los objetivos clave de Moscú al enviar millas de tropas para apoyar al presidente Bashar al Assad en 2015 fue consolidar su poder como una potencia global. Este fue el primer gran desafío de Vladimir Putin al dominio de Occidente, fuera del antiguo espacio soviético, y en un principio, fue exitoso.

Vladimir Putin con el presidente de Siria Bashar Al Assad

En 2017, el presidente Putin visitó la base aérea rusa de Hmeimim en Siria y declaró que la misión había sido cumplida.

A cambio de su apoyo militar a Siria, las autoridades sirias otorgaron a Rusia arrendamientos de 49 años de la base aérea de Hmeimim y la base naval de Tartus. Con esta medida, Moscú consolidó su influencia en el Mediterráneo oriental, transformando ambas instalaciones en puntos clave para la transferencia de contratistas militares hacia y desde África.

La pregunta clave para Moscú es: ¿qué pasará ahora con estas bases rusas?

El exilio sirio: la tragedia de millones y el desafío del futuro

La gente ondea banderas de la oposición siria en la plaza del Ayuntamiento de Copenhague, Dinamarca, el domingo 8 de diciembre de 2024. (Foto: Emil Nicolai Helms/Ritzau Scanpix vía AP)

Durante la última década, el conflicto sirio en curso había obligado a millones de personas a aceptar que algunas partes de su pasado podrían permanecer para siempre fuera de su alcance. Pero entonces llegó la noticia.

 Más de 14 millones de sirios han huido de sus hogares desde que estalló el conflicto en 2011. Según ACNUR, la crisis de refugiados sirios es el mayor desplazamiento forzado de nuestro tiempo.

Más de 5,5 millones de refugiados sirios residen en países vecinos, entre ellos Egipto, Líbano, Jordania, Irak y Turquía. Alemania, que acoge a más de 850.000 sirios, se ha convertido en el mayor país de acogida de los refugiados que escaparon de Medio Oriente.

Para muchos refugiados, la vida en el extranjero ha sido complicada, ya que han pasado años sorteando obstáculos legales, soportando dificultades económicas y enfrentándose a situaciones de xenofobia.

Ayah Majzoub, directora regional adjunta de Amnistía Internacional para Medio Oriente y el Norte de África, subraya que el camino hacia el retorno no será sencillo. «Muchos sirios que podrían plantearse regresar han perdido sus hogares, sus empleos y a sus seres queridos», explica.

«La economía de Siria ha quedado diezmada por años de conflicto y sanciones. Las agencias humanitarias deben garantizar urgentemente que los retornos sean voluntarios, seguros y dignos. Los retornados necesitan acceso a alojamiento, alimentos, agua, saneamiento y atención sanitaria».