
El traslado de Jorge Glas a la cárcel del Encuentro, una prisión de máxima seguridad ubicada en Santa Elena, ha vuelto a tensar las relaciones entre el Gobierno y el correísmo, que calificó el traslado como un acto “miserable” contra el exvicepresidente.
Este 19 de noviembre, el ministro del Interior, John Reimberg, rechazó las denuncias de trato inhumano y afirmó que la salud de Glas está siendo supervisada correctamente. “El señor Glas ha tenido más de cuatro visitas médicas en este corto tiempo. Ha sido atendido médicamente”, aseguró Reimberg en entrevista con Teleamazonas.
Las declaraciones del ministro se producen un día después de que Sonia Vera, abogada defensora de Glas, denunciara graves condiciones en la prisión: falta de agua potable, alimentación insuficiente y un colchón cubierto con plástico donde duerme el exvicepresidente. “Hoy me reuní telemáticamente con Jorge Glas, lo encontré extremadamente debilitado, angustiado y con una resignación que golpea”, escribió Vera en su cuenta de X.
El caso ha desatado un nuevo capítulo de tensiones políticas: mientras el correísmo critica duramente el traslado, el Gobierno sostiene que se cumplen todos los protocolos de seguridad y salud, y que Glas recibe atención médica regular. Según datos del Ministerio de Gobierno, la cárcel del Encuentro tiene programas médicos diarios, vigilancia de enfermería y control de salud cada 48 horas para internos de alta seguridad como Glas.
Analistas políticos coinciden en que este episodio podría agravar la confrontación entre el Ejecutivo y sectores correístas, en un contexto donde la seguridad de reclusos de alto perfil sigue siendo un tema sensible para el país.







