La Nueva República

Rafael Correa se indigna por traslado de Jorge Glas a la nueva cárcel del Encuentro en Santa Elena

Guayaquil, 11 de noviembre 2025. El expresidente Rafael Correa manifestó su indignación tras conocerse el traslado del exvicepresidente Jorge Glas hacia la recientemente inaugurada Cárcel del Encuentro, ubicada en la provincia de Santa Elena.

El movimiento del exmandatario surge luego de que el Gobierno dispusiera el cambio de Glas desde el centro penitenciario La Roca, en Guayaquil, hacia el nuevo complejo carcelario, diseñado bajo un modelo de seguridad reforzada.

Aunque el Ejecutivo sostiene que el traslado responde a “razones logísticas y de seguridad”, las reacciones políticas no se hicieron esperar. Para Correa, esta acción representa “una nueva arbitrariedad que vulnera los derechos humanos y busca generar escarnio público”, según expresó a través de sus redes sociales.

Un traslado que genera polémica

Fuentes oficiales confirmaron que el operativo se realizó bajo estrictas medidas de seguridad y que el exvicepresidente ya se encuentra recluido en la nueva prisión.
Sin embargo, desde el entorno político cercano al correísmo se cuestiona la forma y el momento del traslado, interpretándolo como un gesto de fuerza más que como una decisión técnica.

El cambio de Glas se da en medio de un ambiente político tenso, marcado por el endurecimiento de las políticas carcelarias y el discurso oficial de “mano dura” frente a la corrupción y la inseguridad.

Contexto político

El expresidente Correa mantiene una posición crítica hacia la administración actual, asegurando que se vive un clima de persecución judicial contra antiguos colaboradores de su gobierno.
Por su parte, simpatizantes del correísmo insisten en que el caso de Jorge Glas debe ser revisado con observancia a las garantías procesales y los estándares internacionales de derechos humanos.

El traslado de Jorge Glas reabre el debate sobre la independencia judicial, el uso político del sistema penitenciario y la polarización del discurso público en Ecuador.
Para algunos analistas, este hecho marca un nuevo capítulo en la confrontación entre el correísmo y el actual gobierno, mientras que para otros representa una muestra del cambio de enfoque en la política de seguridad del país.