
El delantero egipcio Mohamed Salah vivió un giro dramático esta semana: tras criticar duramente al club luego de haber sido suplente en tres partidos consecutivos, fue sorprendentemente apartado de la plantilla que viajará a Italia para enfrentar al Inter Milan en la UEFA Champions League.
En el reciente empate 3‑3 contra Leeds United, Salah no ingresó ni un minuto y tras el partido expresó su molestia públicamente. El jugador declaró sentirse “traicionado”, acusó al cuerpo técnico de usarlo como chivo expiatorio y cuestionó su permanencia en el club. Estas palabras encendieron la polémica y generaron especulación sobre su futuro.
A solo 48 horas de esas declaraciones, la directiva de Liverpool, con el respaldo del técnico Arne Slot, decidió excluir a Salah del equipo que viajará a Italia, señalando que la medida busca preservar la armonía interna del plantel.
A pesar de que en abril de 2025 Salah había firmado una extensión de contrato hasta 2027, su futuro en el club ahora luce incierto. Algunos medios, basados en información de fuentes cercanas al club, advierten que podría abandonar Liverpool en el próximo mercado de enero.
Entre críticos, exjugadores y analistas han cuestionado su reacción pública, señalando que podría afectar su legado en Liverpool. La situación ha generado un debate intenso entre aficionados y expertos sobre la relación entre Salah y el club.
Con este contexto, la atención ahora se centra en cómo Liverpool manejará la situación y si Salah seguirá siendo parte del equipo en los próximos compromisos.







