
Una médica legista de 33 años, adscrita al Laboratorio de Criminalística de Guayaquil, permanece hospitalizada en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI) del Hospital de la Policía Nacional tras presentar complicaciones graves por tuberculosis, según información confirmada por fuentes institucionales del sector de seguridad y salud.
El caso ha encendido alertas entre autoridades y gremios médicos, pues evidencia el riesgo permanente de contagio de tuberculosis al que están expuestos tanto el personal forense como los privados de libertad, especialmente en contextos de hacinamiento y contacto frecuente con cadáveres o personas infectadas. De acuerdo con reportes oficiales del Ministerio de Salud Pública (MSP) y del Servicio Nacional de Atención Integral a Personas Adultas Privadas de la Libertad (SNAI), desde 2025 se registran entre tres y seis muertes diarias por tuberculosis en los centros penitenciarios de Guayaquil, una cifra que refleja la gravedad del problema sanitario.
Las autoridades sanitarias han reconocido que la tuberculosis continúa siendo una de las principales causas de morbilidad y mortalidad en el sistema carcelario, debido a factores como el hacinamiento, la ventilación inadecuada, la falta de diagnóstico oportuno y la interrupción de tratamientos. En ese contexto, el contagio de personal externo, como médicos forenses, policías y funcionarios judiciales, representa un riesgo ocupacional significativo.
Desde el MSP y la Policía Nacional se ha insistido en la necesidad de reforzar los protocolos de bioseguridad, tanto en laboratorios de criminalística como en centros de privación de libertad, incluyendo el uso obligatorio de equipos de protección personal, controles médicos periódicos, tamizaje constante y seguimiento epidemiológico. Asimismo, se ha reiterado que el control de la tuberculosis en las cárceles es una prioridad de salud pública, no solo para proteger a los internos, sino también al personal que trabaja dentro y fuera de estos espacios.







