La Nueva República

Madre de Glas responsabiliza a Noboa por vida de su hijo

Norma Espinel, madre del exvicepresidente correísta, Jorge Glas. Foto tomada del archivo de La Nueva República.

La tensión política en Ecuador volvió a encenderse tras el dramático llamado de Norma Espinel, madre del exvicepresidente correísta Jorge Glas, quien exigió públicamente al presidente Daniel Noboa que disponga la hospitalización inmediata de su hijo.

Espinel asegura que Glas padece seis enfermedades que requieren atención médica urgente, y denuncia que su permanencia en la recién inaugurada cárcel de máxima seguridad constituye una amenaza directa contra su vida.

En un video difundido en redes sociales por Sonia Vera, abogada de Glas, la madre del exvicepresidente acusa al mandatario de “matarlo poco a poco” y de pretender “entregarlo muerto”. Su mensaje, cargado de angustia, responsabiliza directamente al presidente por el deterioro físico y emocional que estaría sufriendo su hijo desde su traslado al nuevo centro penitenciario ubicado en Santa Elena, un complejo inspirado en el modelo carcelario de El Salvador impulsado por Nayib Bukele.

Jorge Glas, quien recientemente recibió medidas cautelares de la Corte Interamericana de Derechos Humanos, debía contar —según dicho organismo— con garantías efectivas para proteger su integridad y su vida. Sin embargo, pese a esa resolución, fue enviado junto a unos 300 reclusos considerados de alta peligrosidad a la cárcel de máxima seguridad, situada en una zona aislada y de difícil acceso.

Para la defensa y la familia, este traslado constituye un acto de desacato a estándares internacionales y un riesgo extremo para su bienestar.

En sus declaraciones, Espinel también hizo un llamado urgente a la comunidad internacional, solicitando apoyo para lograr la liberación de su hijo.

Recordó que Glas cuenta con asilo político otorgado por México, al considerarlo un perseguido político, a pesar de las tres condenas por corrupción que enfrenta en Ecuador. La madre insistió en que la situación actual vulnera no solo sus derechos, sino también acuerdos y principios del derecho internacional.

El caso arrastra además un antecedente que incrementó la fricción diplomática en la región: el asalto a la Embajada de México en Quito, ordenado por el gobierno de Noboa el año anterior para recapturar a Glas, quien se encontraba dentro de la sede diplomática tras recibir asilo. Aquella operación generó un quiebre sin precedentes en las relaciones entre ambos países y continúa siendo un punto crítico en el análisis internacional del caso.

Para Norma Espinel, lo que ocurre hoy con su hijo no es solo un conflicto político ni un desacuerdo jurídico: es una emergencia humana. Su reclamo, firme y desesperado, busca evitar lo que considera un desenlace fatal provocado por decisiones estatales que, según afirma, ignoran el estado de salud de Glas y las resoluciones de organismos internacionales. Su petitorio, asegura, no es solo de una madre, sino de una ciudadana que exige respeto a la vida y a la dignidad.