
Con la denominada Junta de Paz —también conocida como Consejo de Paz o BoP por sus siglas en inglés—, el presidente estadounidense Donald Trump buscaba inicialmente supervisar la paz y la reconstrucción en la Franja de Gaza, un territorio marcado por décadas de conflicto y crisis humanitaria. La iniciativa contó con el respaldo de la Resolución 2803 de Naciones Unidas, aprobada en noviembre pasado, aunque algunos expertos en derecho internacional advirtieron que ciertos poderes otorgados al presidente fundador podrían cuestionar los límites del derecho internacional en materia de soberanía y mediación de conflictos.
Sin embargo, el alcance de la Junta de Paz ahora parece extenderse más allá del Medio Oriente, con ambiciones de convertirse en un organismo de mediación global. Según la carta fundacional, publicada recientemente por el diario israelí Times of Israel, el BoP debe “promover la estabilidad, restaurar una gobernanza fiable y legítima, y asegurar una paz duradera” en todo el mundo, especialmente en las zonas afectadas o amenazadas por conflictos. El documento otorga a su presidente —Donald Trump— un amplio margen de acción, y lo nombra como presidente fundador del organismo, mientras que la Franja de Gaza ya no se menciona específicamente.
En cuanto a la membresía, la carta establece que es responsabilidad exclusiva del presidente invitar a los Estados a formar parte de la Junta de Paz. La membresía inicial está limitada a tres años, aunque el presidente puede extenderla. Solo aquellos países que contribuyan con más de mil millones de dólares en el primer año podrán convertirse en miembros permanentes, un mecanismo que busca asegurar tanto compromiso financiero como estratégico.
Hasta ahora, alrededor de 60 países han recibido invitaciones, según medios internacionales y declaraciones oficiales de varios gobiernos. Entre los países de la OTAN que han confirmado la recepción están Alemania, India, Turquía, Hungría y Canadá.
En un giro diplomático, el Kremlin confirmó que el presidente ruso Vladimir Putin recibió la invitación y está considerando su aceptación, algo confirmado por el propio Trump en declaraciones recientes. En el Medio Oriente, Egipto, Jordania y Pakistán han confirmado haber recibido la invitación, mientras que los presidentes de Argentina, Javier Milei, y Paraguay, Santiago Peña, expresaron públicamente su agradecimiento por ser incluidos en la iniciativa.
La creación de la Junta de Paz plantea preguntas sobre su legitimidad, alcance y coordinación con organismos internacionales existentes, como la ONU, y refleja la intención de Estados Unidos de liderar iniciativas de mediación global, con un enfoque que combina diplomacia política y financiamiento estratégico para zonas en conflicto.







