
A más de un año de haber finalizado su separación, el actor Ben Affleck tomó una decisión clave en el proceso legal con la cantante Jennifer Lopez: cedió su participación en la lujosa mansión que ambos adquirieron en Beverly Hills, una de las propiedades más exclusivas del sector inmobiliario de Hollywood.
Según documentos judiciales citados por el medio TMZ, Affleck transfirió oficialmente su parte del interés en la propiedad como parte de una modificación del acuerdo de divorcio, marcando así un nuevo paso en la división de bienes tras la separación.
En términos prácticos, este movimiento otorga a Jennifer Lopez el control total de la mansión, así como cualquier beneficio económico futuro derivado de una posible venta. El acuerdo también establece que ambas partes serán responsables de cualquier implicación fiscal asociada a las transferencias, las cuales se consideran movimientos entre cónyuges con motivo del divorcio a efectos del impuesto federal sobre la renta, según los documentos legales.
De acuerdo con la información publicada por TMZ, esta decisión formaliza uno de los últimos vínculos patrimoniales entre ambas estrellas, cerrando un capítulo importante de su historia compartida en Hollywood.
Un ajuste legal que no solo redefine su patrimonio, sino que también marca el cierre definitivo de una de las parejas más mediáticas de la industria del entretenimiento.






