
El Gobierno de Ecuador dio un paso clave en uno de los proyectos energéticos más controvertidos de su historia al formalizar, el pasado 17 de abril, la recepción definitiva de la Coca Codo Sinclair, la mayor hidroeléctrica del país. La decisión llega una década después de su entrada en operación en 2016, marcada por retrasos, fallas estructurales y miles de fisuras que generaron tensiones entre el Estado y la constructora china Sinohydro.
El acto oficial estuvo encabezado por representantes de la empresa constructora y de la Corporación Eléctrica del Ecuador (Celec), quienes firmaron el acta de recepción definitiva. Desde el Ejecutivo, este paso fue calificado como un momento histórico que “destraba” un proceso que se había prolongado durante años en medio de cuestionamientos técnicos y legales.
Sin embargo, el cierre del capítulo aún no es total. Uno de los puntos más sensibles sigue pendiente: la devolución de las garantías económicas entregadas por Sinohydro como parte del contrato. La empresa tiene derecho a recuperar más de 200 millones de dólares, incluyendo una garantía vinculada a los distribuidores de agua, considerados el principal foco de conflicto debido a la detección de más de 17.000 fisuras en estos componentes clave.
La controversia continúa abierta. El 19 de abril, la ministra de Energía y Minas, Inés Manzano, dejó claro que el Gobierno no dará paso inmediato a estos pagos. “El pago no se libera hasta que esta importante hidroeléctrica funcione correctamente”, afirmó, según declaraciones oficiales, sin precisar si la medida aplica a todas las garantías o específicamente a las relacionadas con los defectos estructurales.
De acuerdo con información de la propia Celec y reportes técnicos previos, la central ha enfrentado múltiples observaciones desde su inauguración, lo que ha obligado al Estado ecuatoriano a mantener una postura cautelosa frente a la liberación de recursos y la validación total de la obra.
La Coca Codo Sinclair es estratégica para el sistema eléctrico nacional, ya que aporta una parte significativa de la generación energética del país. No obstante, su historial de problemas técnicos la ha convertido en símbolo de los desafíos en la ejecución de grandes proyectos de infraestructura en la región.






