La Nueva República

Ecuador en alerta: Daniel Noboa decreta estado de excepción por violencia en cinco provincias y tres municipios

Guayaquil, 5 de noviembre 2025. El presidente Daniel Noboa declaró un nuevo estado de excepción en cinco provincias y tres cantones del país, debido al grave incremento de la violencia y la presencia de grupos delictivos organizados que han generado una conmoción interna en varias zonas del territorio nacional.

Provincias y cantones bajo estado de excepción

La medida, establecida mediante el Decreto Ejecutivo N.º 202, tendrá una vigencia de 60 días e incluye las siguientes jurisdicciones:

  • Provincias: Guayas, Manabí, El Oro, Santa Elena y Los Ríos.
  • Cantones: La Maná (Cotopaxi), Las Naves y Echeandía (Bolívar).

Según el decreto, en estos territorios se concentran los índices más altos de homicidios, atentados con explosivos y enfrentamientos entre bandas criminales, que han alterado gravemente el orden público.

Medidas adoptadas

Durante el estado de excepción, el Ejecutivo autoriza la intervención de las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional para recuperar el control de las zonas afectadas.
Se suspende temporalmente la inviolabilidad de domicilio y de correspondencia, lo que permitirá realizar allanamientos y operaciones sin orden judicial en casos de emergencia.

Sin embargo, los retos son significativos:

  • Garantizar que las operaciones de seguridad se atiendan con respeto a derechos humanos y control judicial.
  • Coordinar la acción policial y militar de forma efectiva, evitando filtraciones o fallas operativas.
  • Responder a la percepción pública de inseguridad y recuperar la confianza ciudadana.
  • A largo plazo, abordar las causas estructurales de la violencia (economía ilegal, minería informal, narcotráfico) que el decreto identifica como centrales.

Para nuestro medio —enfocado en análisis y contexto— esta medida marca un punto crítico en la política de seguridad del gobierno de Noboa. Más allá del impacto inmediato, representa un momento clave para observar:

  • Cómo se articula la estrategia estatal frente al crimen organizado.
  • Qué tan transparente y medible será el resultado en términos de reducción de homicidios, explosiones y control territorial.
  • Las implicaciones de largo plazo para la ciudadanía, el estado de derecho y la democracia.