
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió este miércoles que en las próximas dos o tres semanas su país podría lanzar un ataque contundente contra Irán, cumpliendo con el plazo que él mismo había establecido para poner fin al conflicto con la República Islámica. Sin embargo, Trump también señaló que el diálogo con Teherán sigue abierto, dejando entrever que la vía diplomática no está completamente descartada.
Fuentes oficiales del Gobierno estadounidense confirmaron que la Casa Blanca mantiene operaciones militares y planes estratégicos de contingencia en la región, mientras el Pentágono refuerza su presencia en puntos clave del Golfo Pérsico. Las autoridades subrayan que cualquier acción será cuidadosamente coordinada con aliados internacionales y conforme a los protocolos de seguridad para minimizar riesgos a civiles y fuerzas estadounidenses.
El mandatario insistió en que la presión sobre Irán combina tanto opciones militares como diplomáticas, destacando que Estados Unidos busca asegurar la estabilidad regional sin escalar innecesariamente las tensiones. Funcionarios del Departamento de Estado y del Consejo de Seguridad Nacional han indicado que la administración mantiene canales de comunicación abiertos con Teherán y socios de la región para explorar posibles soluciones antes de recurrir a la fuerza.
Este escenario refleja un equilibrio delicado entre la amenaza de acciones militares y la apertura al diálogo, en un contexto marcado por la histórica tensión entre Washington y Teherán.






