
Econ. Alan Sierra
Compliance Antilavado y Patrimonial
El Patrimonio es el resultado financiero de años de trabajo y decisiones económicas, que, en un momento de la vida, deseamos transferirlo a nuestros hijos.
Recientemente en una conferencia de empresarios se comentaba cuales eran las mayores amenazas contra el patrimonio familiar, la respuesta fue no muy distinta a la situación de varios países latinoamericanos: la inestabilidad política, económica, tributaria, financiera, judicial y penal principalmente.
Durante décadas se ha buscado la forma eficiente para proteger, preservar y aumentar el patrimonio familiar, sea a través de estructuras societarias legales, fideicomisos en algunos casos y políticas empresariales para atenuar los posibles impactos.
Sin embargo, la coyuntura actual demanda ir un paso más allá, si bien lo anteriormente señalado es importante, no va a tener un resultado efectivo si no se incorpora el conocer y verificar técnicamente quienes son los socios estratégicos de nuestras empresas, empezando por clientes, proveedores e incluso inversionistas, algunos de estos a través del mercado de valores.
La posibilidad de que el dinero contaminado por empresas y personas vinculadas al cometimiento de delitos y delincuencia organizada, busquen relacionarse comercialmente con empresas formales y cumplidoras de la Ley, a través de compras, ventas o alianzas en inversiones, es mucho más alta que en años anteriores, la pregunta es: ¿Qué están dispuestos a hacer los empresarios para mitigar el riesgo de ser usado para lavar dinero sucio y proteger sus empresas? El primer paradigma por romper es pensar que esto es responsabilidad exclusiva de los bancos.
Lo que hasta hace algunos años se conocía como “Due Diligence” en referencia a un papel mas a cumplir, hoy es una necesidad prioritaria si queremos blindar el patrimonio familiar, el cual se encuentra invertido en las empresas a través de sus accionistas. La implementación de un Sistema Antilavado Corporativo que vaya mas allá de cumplir una norma, que no limite las transacciones comerciales, las fortalezca, es el primer paso. Más aún en aquellos países donde existe legislación sobre la responsabilidad penal de las personas jurídicas.
Los Estados deben llevar la estrategia al combate al Lavado de Activos, a otro nivel, esto es dejando que los empresarios sean protagonistas y no espectadores, a través de crear cultura, capacitación y racionalidad de la auto protección como un sistema de supervivencia económica, legal y reputacional, sin dejar de lado la responsabilidad de las UIFs de cada país.
La clave es el conocimiento.







