
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, afirmó este jueves que su país está por iniciar ataques militares terrestres contra los cárteles del narcotráfico que, según él, “están dirigiendo México” y amenazan la seguridad de Estados Unidos. La declaración fue hecha en una entrevista con la cadena Fox News, donde aseguró que la nueva fase de su lucha antidrogas irá más allá de operaciones en alta mar y se trasladará “a tierra firme”.
Trump afirmó que los cárteles ejercen un control tan profundo que, en su opinión, “gobiernan México”, y responsabilizó a estos grupos por la muerte de “250.000 a 300.000 personas en nuestro país cada año”.
“Vamos a empezar ahora a atacar por tierra con respecto a los cárteles”, declaró el mandatario en el programa de Fox News, sin detallar aún cómo ni dónde se llevarán a cabo estas operaciones.
Estas declaraciones se producen menos de una semana después de que fuerzas especiales estadounidenses capturaran al presidente venezolano Nicolás Maduro, acusándolo de narcoterrorismo y trasladándolo ante un Tribunal Federal en Nueva York. El contexto marca una escalada significativa en la política de Estados Unidos contra grupos criminales y regímenes vinculados al narcotráfico en la región.
🇲🇽 Reacción de México y soberanía nacional
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, ha rechazado de forma categórica cualquier intervención militar en suelo mexicano, reiterando que México es un país soberano y que la cooperación en seguridad debe respetar la ley internacional.
Sheinbaum ha abogado por una estrategia pacífica y coordinada para combatir el narcotráfico, subrayando que “[México] no está bajo control extranjero” y que su gobierno seguirá liderando los esfuerzos contra el crimen desde territorio nacional.
Contexto de la política antidrogas de EE. UU.
La expansión de la política de Trump hacia acciones terrestres se da tras meses de ataques marítimos en aguas del Pacífico y el Caribe, con el objetivo de interceptar rutas de drogas como la cocaína y el fentanilo. Según Trump, estas operaciones han eliminado el “97 % de las drogas que entran por mar”, lo que, según él, hace necesaria una fase terrestre de combate.
Expertos legales y gobiernos regionales han advertido que cualquier operación militar estadounidense en México sin autorización violaría el derecho internacional, y podría agravar las tensiones diplomáticas entre los dos países.
Este anuncio marca un punto crítico en la relación bilateral, en el cual la lucha contra el narcotráfico y la soberanía nacional chocan con una política interna estadounidense cada vez más agresiva en el hemisferio occidental.







