
La presidenta encargada de Venezuela, Delcy Rodríguez, entregó este jueves 8 de enero de 2026 un discurso firme y cargado de simbolismo en Caracas, reafirmando su lealtad inquebrantable al expresidente Nicolás Maduro y a su esposa, la diputada Cilia Flores, ambos actualmente detenidos en Estados Unidos tras una operación militar estadounidense que capturó al líder chavista el pasado sábado.
Durante un acto en homenaje a los caídos en el operativo estadounidense, Rodríguez declaró que “aquí nadie se entregó, aquí hubo combate por esta patria”, condenando la intervención como una agresión “vil y guerrerista” perpetrada por una potencia extranjera.
Rodríguez también aseguró que el gobierno no está “subordinado” ni “sometido” pese a las intensas presiones desde Washington, y se comprometió públicamente a no descansar hasta ver libres a Maduro y a Flores, y regresados a Venezuela.
En el evento, la presidenta encargada subrayó que la nación venezolana mantendrá su dignidad histórica y soberanía, rechazando cualquier intento de dominación externa.
Reconocimientos oficiales y respaldo político
El acto contó con la participación del canciller de Cuba, Bruno Rodríguez, quien colocó una ofrenda floral en memoria de los fallecidos durante la operación, y destacó la solidaridad entre Caracas y La Habana ante lo que describieron como una agresión común.
Rodríguez también rindió homenaje a los miembros de las fuerzas armadas venezolanas y a combatientes cubanos caídos, declarándolos “héroes y heroínas de la patria”, una declaración respaldada por líderes oficiales del gobierno interino como Diosdado Cabello y el ministro de Defensa, Vladimir Padrino López.
Contexto más amplio de la crisis
La detención de Maduro y Flores se dio en el marco de una operación militar estadounidense que ha generado fuertes tensiones diplomáticas entre Washington y Caracas, provocando reacciones oficiales y declaraciones de diversas potencias internacionales.
En paralelo, el gobierno venezolano ha anunciado la liberación de un “número importante” de presos políticos, incluidos extranjeros, como parte de gestos oficiales para promover la convivencia y, según sus portavoces, avanzar hacia “la paz y la reconciliación nacional”.
Las palabras de Rodríguez y los homenajes públicos reflejan la consolidación de su rol como líder interina en un clima político de profunda crisis y confrontación, en el que el chavismo busca mantener cohesión interna y apoyo internacional frente a lo que califica como una agresión injustificada.







