
Pocos días antes de la entrega del Premio Nobel de la Paz a María Corina Machado, Donald Trump afirmó que los días de Nicolás Maduro como gobernante de Venezuela estaban “contados”. En una entrevista con el medio Politico, Trump aseguró que ve cada vez más cerca el final del mandato de Maduro, dejando abierta la posibilidad de una intervención más directa.
Cuando se le preguntó si Estados Unidos consideraba enviar tropas terrestres a Venezuela, Trump respondió evasivamente: no quiso ni confirmar ni descartar esa opción, señalando que no abordaría “planes secretos” con un medio que, según dijo, le es hostil.
Estas declaraciones coinciden con un sobrevuelo militar reciente: dos aviones de combate F/A‑18 de la Marina estadounidense realizaron maniobras durante unos 30 a 40 minutos sobre el Golfo de Venezuela —cerca de aguas reclamadas por el país sudamericano— lo que agrava aún más la tensión entre Caracas y Washington.
La administración de Trump, que no reconoce la legitimidad de Maduro, justifica estas acciones como parte de su campaña contra el narcotráfico y protesta contra lo que considera un régimen opresor. Pero el gobierno venezolano, por su parte, ha denunciado lo que califica como “amenazas directas” e “injerencia militar” en su soberanía.







