
El caso Sinohydro continúa siendo uno de los más controvertidos en el ámbito judicial, pero Eduardo Carmigniani Valencia sostiene, con firmeza, que las acusaciones en su contra son infundadas. Hoy, domingo 7 de diciembre, rememora nuevamente su postura, particularmente en el contexto de la decisión que el juez Hernández Hidrobo debe anunciar mañana. Carmigniani, a lo largo de su defensa, ha reiterado que no hay evidencia alguna que lo vincule a un soborno.
El abogado destaca, en primer lugar, que nunca ha ocupado un cargo público, lo que hace imposible que los fondos que recibió de empresas vinculadas a Conto Patiño tuvieran como fin el cohecho. Además, sostiene que la Fiscalía, en su dictamen final, ha sido elocuente por su silencio. Nunca se ha probado que haya entregado soborno a alguna persona.

A este argumento se suma la contundencia de los informes periciales presentados en el proceso. Dos expertos, nombrados por la propia Fiscalía, han confirmado que no existe evidencia de que Carmigniani haya entregado dinero a nadie. El perito Estuardo Santiago Angulo Murillo, quien se encargó de revisar las transferencias bancarias en cuestión, concluyó que no se registraron pagos o transferencias de los fondos de Carmigniani ni de la empresa Anjes Finance Inc. a ninguna de las personas involucradas en la investigación.

La revisión detallada de los comprobantes de transferencia y cheques, según el informe de Angulo, muestra que las cuentas bancarias de Carmigniani y Anjes Finance Inc. en el Banco Bolivariano de Panamá no tienen ningún registro de pagos hacia los individuos señalados en el expediente. De igual forma, las expertas Ana Lucía Pérez Castro y Gabriela Elizabeth Morales Tumbaco corroboraron este análisis en sus respectivos informes, indicando que no se encontraron desembolsos monetarios hacia las personas mencionadas en el caso.

A pesar de los esfuerzos de la Fiscalía, que no logró vincularlo a ninguna transacción ilícita, Carmigniani se enfrenta a una acusación que, según él, carece de base. La Procuraduría General del Estado, al no encontrar elementos suficientes para acusarlo, optó por no incluirlo en la acusación particular del caso, lo que refuerza aún más la ausencia de pruebas en su contra.

Frente a este panorama, Carmigniani se muestra esperanzado en que el juez Hernández Hidrobo dicte una resolución justa y ponga fin a lo que él considera una persecución injustificada en su contra. No obstante, no descarta que las presiones políticas puedan influir en la independencia judicial, un factor que, según él, podría distorsionar el curso de la justicia.

El día de mañana, el juez tendrá la palabra, y con ello se cerrará, o se prolongará, un proceso que ha estado marcado por las dudas y las disputas legales. Sin embargo, para Eduardo Carmigniani, la verdad sigue siendo clara: el soborno nunca ocurrió.







