
El mediocampista del Burnley F.C. recibió una sanción de cuatro partidos y una multa de £15,000 (unos 20,000 USD) tras admitir que escupió hacia aficionados del Leeds United en un partido jugado en octubre.
El incidente ocurrió alrededor del minuto 67 del partido, que Burnley ganó 2-0. Tras la denuncia, el caso fue remitido a una comisión reguladora independiente de la The Football Association (FA), la cual aceptó la sanción.
La sanción representa un mensaje claro de intolerancia hacia comportamientos antideportivos y falta de respeto hacia aficionados: el reglamento de la Premier League y de la FA no permite este tipo de actos y los penaliza de manera contundente.







