
Un video filmado en Market Street, en el centro de San Francisco, resulta profundamente alarmante: captura momentos en los que personas yacen inconscientes en plena calle, mientras transeúntes intentan ayudarlas o pedir asistencia de emergencia. Estas imágenes no son casuales ni aisladas; son el rostro visible de una crisis sanitaria alimentada en gran medida por el fentanilo, un opioide sintético tan potente que dosis minúsculas pueden provocar sobredosis mortales.
El fentanilo se ha convertido en el motor principal detrás del aumento de muertes por sobredosis en San Francisco. Según datos del Departamento de Salud Pública de la ciudad (SFDPH), en 2022 el 72 % de las muertes por sobredosis fueron atribuidas a este medicamento.
Este opioide comenzó a aparecer de forma significativa en el mercado local alrededor de 2015 y, para 2020, los fallecimientos causados por su consumo se habían disparado.
Las zonas más golpeadas por esta crisis no son al azar: los barrios de Tenderloin y South of Market (SoMa) concentran un alto número de muertes por sobredosis, muchas veces relacionadas con fentanilo. En esos espacios, la venta de drogas a la vista y el consumo en la vía pública han sido persistentes problemas urbanos.
Lo que hace especialmente peligroso al fentanilo, y que posiblemente explica lo que se ve en ese video de Market Street, es que muchas personas lo usan sin saberlo. Según alertas de salud pública de San Francisco, el fentanilo se presenta a veces como polvo o en mezclas con otras sustancias, como cocaína o metanfetamina. Esa mezcla lleva a que consumidores de estimulantes, sin tolerancia a los opioides, sufran sobredosis sin preverlo.







