
Guayaquil, 6 de noviembre 2025. La expresidenta interina Jeanine Áñez volvió a respirar aire de libertad este jueves, luego de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) de Bolivia anulara la sentencia de diez años de cárcel que pesaba en su contra y ordenara su inmediata liberación. La decisión llega después de casi cinco años de reclusión en el penal de Miraflores, en La Paz.
La medida judicial ha generado una nueva ola de debate político en el país. Áñez, quien asumió el poder tras la crisis institucional de 2019, afirmó que su encarcelamiento fue “una persecución política del socialismo en Bolivia”, y sostuvo que el proceso judicial que enfrentó estuvo “lleno de irregularidades y venganza”.
Una resolución que marca precedente
El TSJ declaró que el proceso penal seguido contra la exmandataria no fue el adecuado, pues los hechos atribuidos debieron tratarse en un juicio de responsabilidades, procedimiento reservado para expresidentes y altas autoridades del Estado.
Con esta decisión, se dejan sin efecto todas las actuaciones del juicio anterior y se ordena su libertad inmediata, mientras las autoridades evalúan los pasos legales a seguir.
Reacciones tras la liberación
La noticia provocó reacciones opuestas en la esfera política boliviana.
- Sectores afines al oficialismo criticaron el fallo y lo calificaron como una “maniobra de impunidad”.
- Partidos de oposición y organizaciones civiles celebraron la decisión, asegurando que se trata de “un acto de justicia tardía” y de la reivindicación de los derechos políticos de Áñez.
Desde su salida de prisión, la exmandataria manifestó que continuará defendiendo su inocencia y que su prioridad será reunirse con su familia tras casi un lustro privada de libertad.







