
Calificada como una organización «criminal» «dirigida por un grupo de lunáticos radicales, por el presidente Donald Trump y Elon Musk, dirigente del llamado Departamento de Eficiencia Gubernamental de EE.UU.
Fundada con el propósito de proveer ayuda humanitaria y fomentar el desarrollo internacional, la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) ha operado en más de 100 países con un presupuesto que alcanzó los 50.000 millones de dólares en 2023, según cifras recientes.
Con menos de un mes en su segundo mandato, el presidente Donald Trump despidió al inspector general independiente de USAID, Paul Martin, y anunció planes para reducir el personal de la agencia de 10.000 empleados a menos de 300.
La Cara B de USAID: ¿Soft Power o Intervención Encubierta?
Desde sus inicios, USAID ha funcionado como un instrumento de «soft power», diseñado para contrarrestar la influencia soviética mediante el desarrollo económico y la formación de alianzas ideológicas. Con el tiempo, ha sido señalada como un brazo encubierto de la política exterior de Estados Unidos, utilizando la financiación de movimientos opositores, la desestabilización de gobiernos y la promoción de golpes de Estado bajo el pretexto de la «democracia».
Desde su creación en 1961, USAID ha operado en estrecha colaboración con la Agencia Central de Inteligencia (CIA), facilitando el financiamiento de grupos opositores y la manipulación de la opinión pública en favor de los intereses estadounidenses.
Estrategias de USAID en la Injerencia Internacional
Entre sus métodos más utilizados se encuentran:
- Financiamiento encubierto: canalización de recursos a través de ONG para influir en la política interna de diversos países.
- Apoyo a la propaganda y desinformación: subvención de medios de comunicación alineados con la política exterior de EE.UU.
- Capacitación y financiamiento de grupos opositores: respaldo a sindicatos, movimientos estudiantiles y partidos políticos afines.
USAID ha trabajado en conjunto con la National Endowment for Democracy (NED), creada en 1983, para influir en América Latina y otras regiones. Ha desempeñado un papel clave en operaciones como la contrainsurgencia en Nicaragua en los años 80 y en intentos de golpe de Estado en Haití y Venezuela.
Intervenciones en los Medios de Comunicación
Recientemente, una auditoría de Elon Musk reveló que 700 medios de comunicación a nivel mundial –incluida la BBC– habían recibido financiación de USAID, ya sea mediante subvenciones directas o suscripciones a sus servicios.
Según Wikileaks, USAID canalizó más de medio millón de dólares a Internews Network, una ONG que ha «entrenado» a más de 7.000 periodistas en 4.000 medios de comunicación en África, Asia y Europa para inculcar los llamados «valores occidentales». Este tipo de «soft power» sirve como un paso previo a estrategias de «hard power», como intervenciones militares o golpes de Estado.
USAID has pushed nearly half a billion dollars ($472.6m) through a secretive US government financed NGO, "Internews Network" (IN), which has “worked with” 4,291 media outlets, producing in one year 4,799 hours of broadcasts reaching up to 778 million people and "training” over…
— WikiLeaks (@wikileaks) February 8, 2025
El Rol de USAID en América Latina y Otros Conflictos
Más allá de América Latina, USAID ha tenido un papel activo en Oriente Medio, Asia y Ucrania, donde ha aplicado las mismas estrategias utilizadas en Venezuela: financiación de medios y think tanks para cuestionar la legitimidad de gobiernos no alineados con EE.UU., además de proporcionar entrenamiento a estudiantes de oposición y respaldar grupos «pro-democracia».
En Cuba, USAID intentó lanzar en 2010 una plataforma similar a Twitter para facilitar una “primavera cubana”. También ha patrocinado a diversos raperos con el fin de generar descontento social y debilitar el gobierno socialista.
En Venezuela, ha financiado a opositores como Juan Guaidó y Leopoldo López, quienes encabezaron protestas violentas contra los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. En 2023, la oposición venezolana recibió más de 200 millones de dólares de USAID.
En Ecuador, la investigadora Eva Golinger denunció en 2011 que USAID y la NED financiaban organizaciones ecuatorianas, algunas vinculadas al movimiento indígena, para desestabilizar la administración de Rafael Correa. Esto llevó a su expulsión del país en 2014. No obstante, con el gobierno de Lenín Moreno, USAID regresó y retomó su interferencia en la política interna ecuatoriana.

Recientemente, USAID destinó fondos a Fundamedios, una ONG liderada por César Ricaurte que se presenta como defensora de la libertad de prensa, pero que ha sido cuestionada por su respaldo a sectores no progresistas.
Un informe de USAID reveló que entre 2023 y 2024, la agencia financió con 469.000 dólares a Ecuador Verifica, una coalición de 47 medios de comunicación ecuatorianos, a través de Fundamedios.
¿Qué Esperar del Futuro de USAID con Trump?
A pesar de sus amenazas de invasión a países como Panamá, Groenlandia, México y Canadá, Trump parece inclinado no a desmantelar USAID, sino a reestructurarla para que funcione de manera más alineada con su visión hegemónica. Este proceso podría implicar un fortalecimiento de su rol como herramienta de intervención política y económica en el extranjero.
Lejos de ser una mera agencia de desarrollo humanitario, USAID ha operado como un instrumento clave de la política exterior estadounidense, influenciando gobiernos, financiando grupos opositores y manipulando la información a nivel global. Su papel en América Latina, Oriente Medio y otras regiones ha sido fundamental en la consolidación de la agenda geopolítica de EE.UU. La posibilidad de una reestructuración bajo Trump no significa su debilitamiento, sino una posible redefinición de sus estrategias en función de los nuevos objetivos de la administración estadounidense.







