Entre las “cosas incorrectas” de las que usted ha sido informado, ¿estaría un presunto interés de hacer modificaciones a ciertos artículos que le convendrían a la FEF?

Yo no creo que a la FEF le interese mayormente, como un gran proyecto, la Ley del Deporte. Ellos irían por el atajo de conseguir la aprobación de cambios en uno o dos artículos que digan, por ejemplo, que el fútbol profesional elegirá a su directorio de conformidad con los estatutos de la Conmebol, o de la FIFA, para así no limitar los mandatos y las reelecciones. Es muy fácil decir “La Selección es de todos”, o “Todos somos la Selección”, para que de esa manera sea más simple conseguir una reforma que aparentemente no lesiona a nadie, pero que beneficiaría exclusivamente a un deporte o una federación.

¿Se podría hablar de un supuesto afán de reelección en la FEF, a través de agregados a una nueva Ley del Deporte?

Claro. Las eventuales modificaciones serían la forma de asegurar las reelecciones sin ningún tipo de restricciones. El problema de fondo sería que, de darse la aplicación de este criterio, se vulneraría la Constitución de la República, porque por principio todos somos iguales ante las leyes de Ecuador. En el momento en que una federación se rigiera por lo que dicen sus estatutos o por lo que establecen los organismos internacionales a los que está afiliada -en menoscabo de la normativa nacional-, se vulneraría la Constitución y el derecho de las demás federaciones ecuatorianas por deporte a tener un tratamiento similar.

¿Sería válido que la FEF justifique, en el caso de que pretenda tener un trato preferencial en la nueva Ley del Deporte, que está encargada del fútbol profesional? También es responsable del amateur.

Ese es un error de concepto que se repite desde hace mucho tiempo. Se ha hecho creer que la FEF es la expresión única del fútbol profesional; no es así. Esta federación tiene dos congresos: uno del balompié aficionado y otro del profesional. Sesionan por separado, pero ambas ramas tienen representación en el directorio de Ecuafútbol. No se puede argumentar que la FEF se rige únicamente por la normativa del deporte profesional. No pueden decir: “Somos profesionales para estos efectos, pero estos propósitos no”. Toda ley debe tener carácter general; si no, obviamente no es ley. Sería simplemente una prebenda para favorecer a una persona o a un interés.

¿Quién promovería esta presunta intención de modificar artículos que, de aprobarse, no limitarían las reelecciones en la FEF?

Debemos asumir que, directa o indirectamente, las personas que están actualmente en la FEF podrían ser las gestoras de ese supuesto propósito de modificar artículos. Obviamente, ellos tendrían un interés de permanecer en sus cargos vía reelección. No creo que sea una persona ajena a esa federación la que promueva la posibilidad de reelección indefinida. Suena lógico que los dirigentes actuales de la FEF puedan ser los más interesados en que se elimine la restricción de reelegirse indefinidamente. Si en la Asamblea Nacional se consigue aquello, otra vez en Ecuador el fútbol hará una abstracción de la normativa jurídica del país en beneficio de su único y propio interés.

En el 2005, mediante el cambio en un artículo de la Ley del Deporte, aprobado en el Congreso Nacional, se permitió que la FEF presidida por Luis Chiriboga no le rindiera cuentas a nadie.

Aquello significó un precedente nefasto. Se vulneraron los criterios de legalidad y constitucionalidad para favorecer, en desmedro del derecho de las demás federaciones ecuatorianas por deporte, a un interés o a una situación coyuntural. En Ecuador el fútbol no es el único deporte que se maneja bajo el régimen profesional. También lo hacen, entre otros, el básquet, el tenis… El boxeo tiene un nivel de organización para su rama profesional. Cuando se encasilla al fútbol como el único deporte profesional, hay un error o una opinión sesgada. Así se genera una distorsión en la forma de mirar a la FEF para evitar tomar en cuenta, con un mismo criterio, al resto de federaciones.

Otra cosa que generalmente esgrime es que la normativa de la Federación es casi intocable. Sale la muletilla de la que la FIFA no acepta tal cosa u otra. Ese mito se vino abajo a raíz del escándalo de corrupción del FIFAgate. La justicia de Estados Unidos —también la de Europa— intervino, persiguió y sancionó a los responsables de los delitos. Incluso, en Paraguay, a la sede que la Conmebol llamaba “diplomática e invulnerable” le levantaron todo aquello y se acabó ese cuento de que no se los podía tocar. Siempre he defendido y defenderé la autonomía de los organismos deportivos. Lo que no puede ocurrir es que a nombre de la autonomía se pretendan buscar beneficios a favor de uno o de otros.

¿Por qué sería bueno aprobar una nueva Ley del Deporte?

Porque la ley que está vigente desde los tiempos de la “revolución ciudadana” fue dictada para favorecer procesos de intervención, menoscabar la autonomía de los organismos deportivos, para tomarse a la fuerza 42 federaciones ecuatorianas por deporte y, por ende, al Comité Olímpico Ecuatoriano. Con esa ley se debilitó la institucionalidad deportiva del país; el sistema de elecciones favoreció la creación de clubes de papel, y la falta de condiciones de elegibilidad en la dirigencia permitió que cualquiera pueda llegar a cargos importantes en las federaciones.

Con la ley vigente hemos tenido problemas en la falta de apoyo a los deportistas; se eliminaron buena parte de los beneficios económicos o becas que se daban. Tenemos una estructura endeble y poco articulada en el sistema deportivo nacional; agonizan el deporte estudiantil y el universitario. Así no se avanza. Dependemos del ahínco, sacrificio e inspiración de nuestros deportistas consagrados. Hay que reconocer que, aunque hay federaciones que hacen muy bien su trabajo, mucho es el mérito, y quizás mayor, de los deportistas que hacen esfuerzo para obtener lauros.

¿No se ha aprobado el proyecto de nueva la Ley del Deporte porque no les importa a los asambleístas o existe otra razón?

Hay situaciones políticas de difícil manejo. Cuando Virgilio Saquicela fue reelegido presidente de la Asamblea (14 de mayo del 2023) hubo, en teoría, el compromiso de apoyar el trabajo de la Comisión del Derecho a la Salud y el Deporte, y se plasmó un borrador para segundo debate. Ese borrador debía ser aprobado en el interior de la comisión mencionada y, tras ser socializado por los asambleístas, pasar a votación. Faltó el recorrido final, que era sacar el informe definitivo, pero la aplicación de la muerte cruzada frenó el avance. Todo quedó en un informe para el segundo debate. El documento sirve de referencia; es bastante bueno, pero quedan por hacer algunas mejoras y alcances, porque hay temas muy complejos. Además, hay que cuidarse, porque la intención es aprobar una ley orgánica que puede transformarse en una camisa de fuerza si se aprueban cosas incorrectas.

Pero ahora que las comisiones han retomado el tema, el documento que se elaboró sirvió de matriz para hacer mejoras al texto. Mi intención es, listas las observaciones finales, ver cómo se sale del estancamiento. Las cosas dependen del trámite interno, de la Comisión de Salud y Deporte, pero el afán es el mismo: que en el corto plazo haya la voluntad política de darle al país una nueva Ley del Deporte y cambiar la que tenemos. (D)