
El chimpancé Bubbles, recordado por haber sido la icónica mascota de Michael Jackson, celebró recientemente sus 40 años en el santuario donde reside desde 2005, convirtiéndose en uno de los animales más conocidos vinculados al mundo del entretenimiento.
Bubbles fue adquirido en 1983, cuando aún era una cría proveniente de una instalación de investigación en Texas. Durante sus primeros años, vivió bajo el cuidado del “Rey del Pop” e incluso formó parte de su entorno más íntimo en el rancho Neverland Ranch, donde, según diversos reportes, llegó a dormir en una cuna dentro del dormitorio del artista.
Con el paso del tiempo, y conforme crecía, su comportamiento natural hizo inviable su permanencia en un entorno doméstico. En 1989, fue trasladado a una propiedad vinculada al entrenador de animales Bob Dunn, donde convivió con otros chimpancés y comenzó una transición hacia un entorno más adecuado para su especie.
De acuerdo con información difundida por el santuario donde actualmente habita, Bubbles recibe cuidados especializados, alimentación controlada y atención veterinaria permanente, en un espacio diseñado para garantizar su bienestar. Desde estas instituciones se ha reiterado la importancia de proteger a los primates en entornos adecuados, lejos de la vida doméstica y del espectáculo.
Hoy, lejos de los reflectores, Bubbles lleva una vida más tranquila, convirtiéndose en un símbolo del debate sobre el uso de animales exóticos en la industria del entretenimiento y la necesidad de priorizar su conservación y cuidado.







