
El Deportivo Cuenca tuvo un estreno soñado en la fase de grupos de la Copa Sudamericana, imponiéndose 1-0 ante el histórico Santos FC en un duelo intenso, exigente y cargado de emociones. La gran figura de la noche fue Lucas Mancinelli, quien firmó una verdadera joya con un gol olímpico que desató la euforia en las gradas y quedará grabado como uno de los momentos más destacados del torneo.
El conjunto morlaco llegaba fortalecido por su buen presente en el campeonato local, pero el desafío era mayúsculo. Enfrente tenía a un rival de jerarquía internacional que, pese a no contar con su máxima estrella Neymar, mostró su tradicional estilo ofensivo y una propuesta ambiciosa desde el inicio.
Durante la primera mitad, Santos se adueñó del balón y marcó el ritmo del partido, generando constantes aproximaciones al arco rival y obligando a Deportivo Cuenca a replegarse y resistir. El equipo ecuatoriano, por momentos, evidenció dificultades para asentarse en el campo y sostener la posesión, pero compensó con orden defensivo, sacrificio colectivo y una actitud combativa.
Sin embargo, en el fútbol los detalles marcan la diferencia. Y en una jugada de pelota parada, apareció la magia: Mancinelli ejecutó un tiro de esquina perfecto que terminó colándose directamente en el arco, sorprendiendo a todos y cambiando el rumbo del encuentro.
Con este triunfo, Deportivo Cuenca no solo suma tres puntos clave, sino que también envía un mensaje claro en el plano internacional: está listo para competir, ilusionar y ser protagonista en el torneo continental.







