
El presidente Daniel Noboa oficializó un nuevo estado de excepción este 2 de abril, en medio de una grave conmoción interna, a tan solo un día del feriado de Viernes Santo.
La medida, que tendrá una duración de 60 días, busca reforzar las acciones del Estado frente al incremento de la violencia en varias zonas del país. A diferencia de otras ocasiones, esta declaratoria no es de alcance nacional, sino que se aplica de manera focalizada en los territorios con mayores niveles de conflictividad.
Las provincias incluidas son Guayas, Manabí, Santa Elena, Los Ríos, El Oro, Pichincha, Esmeraldas, Santo Domingo de los Tsáchilas y Sucumbíos. Además, se incorporan cantones específicos como La Maná (Cotopaxi), Las Naves y Echeandía (Bolívar), y La Troncal (Cañar).
Uno de los puntos más relevantes es que no se ha dispuesto un toque de queda, por lo que la libertad de tránsito se mantiene sin restricciones. Sin embargo, sí se suspenden dos derechos, lo que permitirá a las fuerzas del orden ejecutar allanamientos sin necesidad de una orden judicial previa y fortalecer los operativos policiales y militares.
La decisión se enmarca en los esfuerzos del Gobierno por recuperar el control en zonas consideradas críticas y contener la escalada de violencia que afecta a distintas regiones del país.






