
En medio de un estiaje que vuelve a poner en jaque al sistema eléctrico de Ecuador, el Gobierno acelera contrarreloj nuevas contrataciones para evitar una crisis energética en los próximos años. Ante el fracaso de la mayoría de proyectos impulsados entre 2024 y 2025 y la falta de apoyo energético desde Colombia, la apuesta ahora se centra en invertir cerca de USD 342 millones para incorporar generación térmica de emergencia.
El plan contempla tres nuevos procesos de contratación que buscan añadir alrededor de 220 megavatios firmes al Sistema Nacional Interconectado. Paralelamente, las autoridades intentan reactivar parcialmente la central Esmeraldas con equipos de Austral Technical Management, en un intento por recuperar capacidad instalada que nunca llegó a operar.
De acuerdo con informes técnicos oficiales, el panorama es crítico: el sistema eléctrico nacional enfrenta una “insuficiencia estructural de reservas de potencia y energía para 2026”, causada por la escasa incorporación de nueva capacidad, la alta indisponibilidad de plantas termoeléctricas y la vulnerabilidad frente a condiciones hidrológicas adversas previstas para el estiaje 2026-2027.
El problema de fondo radica en el colapso de la mayoría de contratos adjudicados en años anteriores. Proyectos clave como los de Progen y Austral Technical Management nunca entraron en operación, mientras que otros procesos se cayeron antes o después de su adjudicación. Estas iniciativas buscaban cubrir gran parte del déficit energético; por ejemplo, el proyecto de Pascuales aspiraba a sumar 260 MW mediante alquiler de generación.
Hasta ahora, solo unos pocos proyectos han logrado concretarse. Entre ellos destacan la central El Descanso II, ubicada en Azuay, con 20 MW de capacidad; el proyecto Gasvesubio, que aporta 14 MW; y las tres barcazas contratadas a Karpowership, que en conjunto generan alrededor de 300 MW.
En este contexto de urgencia, la Elecaustro lidera nuevos procesos para sostener la operación de las barcazas y ampliar la capacidad en El Descanso, en un intento por contener el déficit energético y evitar futuros racionamientos eléctricos.
Las autoridades insisten en que estas medidas son temporales, mientras se estructuran soluciones de largo plazo. Sin embargo, expertos del sector advierten que, sin una planificación más sólida y ejecución efectiva, el país podría enfrentar nuevamente apagones en los próximos años.







