
Netflix y la ex empleada de Vanity Fair, Rachel DeLoache Williams, pusieron fin a una disputa legal que se prolongó durante casi cuatro años, luego de alcanzar un acuerdo que cierra la demanda por presunta difamación relacionada con la serie Inventando a Anna. El caso fue tramitado en un tribunal federal del estado de Delaware, en Estados Unidos.
Según registros judiciales oficiales, la causa fue desestimada “con prejuicio”, una figura legal que impide que cualquiera de las partes vuelva a presentar la misma demanda en el futuro. Asimismo, el acuerdo establece que tanto Netflix como Williams asumirán sus propios gastos legales, conforme a lo señalado en los documentos del proceso.
La demanda fue presentada por Rachel DeLoache Williams tras el estreno de la serie producida por Netflix, la cual narra la historia de Anna Sorokin, conocida públicamente como Anna Delvey, quien fue condenada por fraude tras hacerse pasar por una heredera millonaria. Williams sostuvo en su momento que la producción audiovisual incluía representaciones que, según su postura, afectaban su reputación, de acuerdo con los argumentos expuestos en el proceso judicial.
Por su parte, la plataforma de streaming defendió el carácter dramatizado de la serie, señalando que se trataba de una producción basada en hechos reales pero adaptada para fines narrativos, como se menciona en los créditos y en la información oficial difundida durante el lanzamiento del proyecto.
Con el cierre del caso, se pone fin a uno de los litigios más mediáticos relacionados con producciones inspiradas en hechos reales, un tema que ha sido abordado en diversas instancias dentro de la industria del entretenimiento y el ámbito legal en Estados Unidos.







