
Una nueva alerta de seguridad encendió las alarmas la mañana de este jueves 5 de febrero en el norte de Guayaquil. La posible presencia de un artefacto explosivo generó momentos de tensión en los alrededores de la Terminal Terrestre Jaime Roldós Aguilera, una de las zonas con mayor afluencia de ciudadanos y flujo de transporte urbano e interprovincial.
Según versiones preliminares difundidas por testigos en el sector, un vehículo habría circulado con un objeto sospechoso en la parte posterior, lo que activó el temor entre quienes se encontraban en la zona. De acuerdo con el relato inicial, el conductor de una camioneta indicó que, mientras transitaba por el sector de La Atarazana, fue interceptado por un automóvil negro sin placas, del cual descendieron varios sujetos que habrían colocado un bulto en el balde del vehículo antes de retirarse rápidamente del lugar.
Ante la sospecha de que el objeto pudiera tratarse de un explosivo, el conductor se dirigió hasta una estación de servicio cercana, donde dio aviso de la situación. El hecho provocó alarma entre ciudadanos, comerciantes y transportistas, especialmente por tratarse de un punto estratégico para la movilidad de miles de personas a diario.
De manera extraoficial, se conoció que unidades de la Policía Nacional y personal de seguridad acudieron al sitio para verificar la alerta y aplicar los protocolos correspondientes, mientras el ECU 911 coordinaba la atención del evento. Hasta el cierre de esta información, las autoridades no han emitido un pronunciamiento oficial que confirme la naturaleza del objeto reportado ni si existió un riesgo real para la ciudadanía.
El miedo se mantiene entre la población
La alerta se da en un contexto de alta sensibilidad ciudadana frente a la inseguridad. En Guayaquil, donde los hechos violentos y las amenazas vinculadas a explosivos se han vuelto más recurrentes, cualquier incidente de este tipo reactiva el temor colectivo.
La falta de información inmediata incrementó la incertidumbre entre los residentes, quienes exigen respuestas claras y oportunas por parte de las instituciones encargadas de la seguridad. El caso se viralizó rápidamente en redes sociales, donde decenas de usuarios expresaron su preocupación y cuestionaron las medidas de control en zonas consideradas críticas.
Desde entidades oficiales se ha reiterado en anteriores ocasiones el llamado a mantener la calma, evitar la difusión de información no verificada y reportar cualquier situación sospechosa a través de los canales oficiales, mientras se desarrollan las investigaciones correspondientes.







