
El presidente de Colombia, Gustavo Petro, volvió a poner en el centro de la escena política la situación del expresidente ecuatoriano Jorge Glas, al insistir públicamente en su liberación, a pesar de que Glas cumple más de una década de prisión por múltiples condenas por corrupción, entre ellas los casos Odebrecht y Sobornos.
En un mensaje difundido en su cuenta oficial en la red social X, Petro afirmó que Glas es ahora ciudadano colombiano, argumentando que, igual que ha exigido la libertad de lo que él considera “presos políticos” en Venezuela y Nicaragua, también debe apoyar la liberación del exvicepresidente.
Petro acompañó su pronunciamiento con una fotografía reciente de Glas durante una audiencia telemática, y señaló que “su propio estado físico demuestra que sufre de tortura psicológica”, sin detallar informes médicos oficiales que respalden tal diagnóstico.
El argumento de Petro se sustenta en un acto oficial emitido en septiembre de 2025, cuando el Gobierno de Colombia anunció que le había otorgado la nacionalidad colombiana a Jorge Glas mediante decreto y naturalización ante la cónsul general en Quito, aunque con la salvedad de que no renuncia a su nacionalidad de origen.
Esa decisión, replicada por medios internacionales, incluyó un acta de juramento del propio Glas —quien permanece recluido en un centro penitenciario ecuatoriano— para asumir su nueva ciudadanía.
No obstante, el Gobierno de Ecuador ha señalado públicamente que no ha recibido notificación oficial sobre esa nacionalización, y que Glas continúa cumpliendo sus sentencias en territorio ecuatoriano, donde ha sido sentenciado en firme a 13 años de prisión e inhabilitación política de por vida.
La insistencia de Petro ha generado un intenso debate diplomático y político en la región, en un contexto en el que la justicia ecuatoriana considera que las condenas contra Glas por delitos de corrupción son firmes y ejecutables, mientras que sectores afines a Petro califican su encarcelamiento como injusto.







