La Nueva República

Escándalo de apuestas deportivas sacude al básquet universitario en Estados Unidos

Un nuevo escándalo de corrupción deportiva sacude al baloncesto internacional y al sistema universitario de Estados Unidos. Una acusación federal presentada en Filadelfia detalla una presunta red de arreglo de partidos y sobornos que habría afectado a casi 30 encuentros, en los que se realizaron apuestas millonarias luego de pagar a jugadores para que rindieran deliberadamente por debajo de su nivel.

Durante una rueda de prensa oficial, el fiscal federal David Metcalf calificó el caso como una operación criminal de gran alcance. “Hemos denunciado una amplia conspiración criminal internacional de jugadores, exalumnos y apostadores profesionales que arreglaron partidos en todo el país y envenenaron el espíritu competitivo del deporte estadounidense con fines de lucro”, afirmó Metcalf, según consta en el expediente judicial.

De acuerdo con la acusación, la trama no se limitó a un solo campeonato, sino que se extendió a distintas ligas y niveles competitivos. Este caso se suma a dos investigaciones federales previas que, a finales del año pasado, derivaron en la detención de un entrenador universitario y un jugador de la NBA, evidenciando un patrón sostenido de manipulación deportiva.

Entre los nombres mencionados en el proceso aparece el del exjugador de la NBA Antonio Blakeney, quien no figura como acusado en la última imputación, pero sí es señalado como una pieza relevante dentro de la investigación. Según los fiscales, Blakeney habría sido reclutado para influir en resultados de partidos de la Asociación China de Baloncesto (CBA), donde militó en el club Jiangsu Dragons.

Blakeney, de 29 años, tuvo un paso previo por la NBA, donde jugó dos temporadas con los Chicago Bulls entre 2017 y 2019. La acusación detalla que, al finalizar la temporada 2022-2023 de la liga china, un paquete con cerca de 200.000 dólares en efectivo habría sido colocado en su equipaje mientras se encontraba en el estado de Florida, como parte del esquema de pagos ilegales.

Según la Fiscalía, el éxito económico inicial del fraude motivó a los implicados a trasladar la operación a territorio estadounidense. “Al ver que el esquema resultaba rentable, decidieron moverlo a Estados Unidos, específicamente al baloncesto masculino de la División I de la NCAA”, explicó Metcalf, refiriéndose al sistema universitario que concentra miles de millones de dólares en derechos de transmisión y apuestas.

Las autoridades federales indicaron que la investigación continúa abierta y no descartan nuevas imputaciones en los próximos meses, en lo que ya es considerado uno de los casos más graves de manipulación deportiva en el baloncesto moderno.