
Juan Fernando Salinas, originario de Ambato, será el primer ecuatoriano en viajar al espacio. Aunque todavía no se ha confirmado una fecha exacta, se espera que el despegue ocurra en 2026. La misión, organizada por una empresa privada, llevará a Salinas y a cinco personas más a bordo de una cápsula impulsada por cohete, que sobrepasará la línea de Kármán, situada a más de 100 kilómetros sobre la Tierra, permitiéndoles experimentar varios minutos en ingravidez.
Aunque no se considera astronauta profesional, Salinas posee un amplio perfil técnico y aeronáutico: es ingeniero aeroespacial e instructor de vuelo. Emigró a Estados Unidos en 1998 y, pese a los desafíos iniciales —como no hablar inglés— logró graduarse en Ingeniería Aeroespacial en la Embry‑Riddle Aeronautical University. Desde entonces ha trabajado en compañías de aviación tanto en ingeniería como pilotando aeronaves.
Su interés por el espacio nació en la adolescencia, mientras estudiaba en un colegio de la Fuerza Aérea Ecuatoriana (FAE). Aunque una limitación visual le impidió continuar como aviador militar, su pasión por la aeronáutica lo llevó a perseguir estudios y experiencia profesional en Estados Unidos, consolidándose como un referente de esfuerzo y superación.
La misión espacial incluirá el ascenso desde Texas, varios minutos en gravedad cero tras cruzar la línea de Kármán, y un descenso seguro mediante paracaídas. Salinas aún no ha revelado la identidad del resto de la tripulación, pero asegura que representará simbólicamente a millones de ecuatorianos: “No solo es Juan Salinas quien irá al espacio, somos cerca de 18 millones de ecuatorianos los que viajaremos”, dijo en entrevista reciente.
Más allá del vuelo, Salinas busca inspirar a la juventud ecuatoriana, demostrando que con esfuerzo y preparación técnica es posible alcanzar metas extraordinarias. Su historia de emigración, estudio y dedicación sirve de ejemplo y refuerza el interés de Ecuador por participar en proyectos científicos y tecnológicos de alcance global.







