La Nueva República

14.200 toneladas de basura se recogen diariamente en el Ecuador, según el gobierno

Ecuador genera 14.200 toneladas de basura al día y la mayor parte termina enterrada sin un control adecuado, según datos oficiales del Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica (MAATE). Esta situación se agrava por la falta de separación en origen, una práctica clave para reducir la cantidad de desechos que llegan a rellenos sanitarios o botaderos a cielo abierto.

De acuerdo con el Observatorio de Residuos Sólidos, apenas el 27,1 % de los municipios del país realiza algún tipo de separación de residuos. En 162 cantones, los ciudadanos acumulan toda la basura en una sola funda o tacho, sin una cultura de reciclaje ni acceso a sistemas de recolección diferenciada. Esta realidad también afecta a los cabildos, que al no recibir residuos ya separados, no pueden clasificarlos antes de su disposición final.

El manejo inadecuado de desechos tiene consecuencias directas en el ambiente: contamina el aire, el suelo y los ríos, y aumenta el riesgo de enfermedades por la proliferación de vectores como roedores e insectos. Además, los rellenos sanitarios saturados y los botaderos a cielo abierto generan emisiones de gases de efecto invernadero y lixiviados que afectan acuíferos y cuencas hidrográficas.

En respuesta a esta problemática, el Gobierno ha impulsado políticas de gestión integral de residuos, incluyendo la Estrategia Nacional de Gestión de Residuos Sólidos y la implementación de programas de economía circular. La normativa vigente exige a los municipios contar con planes de manejo y separación en origen, además de promover la reducción, reutilización y reciclaje. Sin embargo, el avance en muchos cantones sigue siendo lento por limitaciones técnicas, presupuestarias y de educación ciudadana.

En este contexto, Cuenca destaca como una de las 59 ciudades que ha adoptado medidas concretas para mejorar la gestión de residuos. La ciudad mantiene un programa de recuperación de residuos orgánicos en mercados y cuenta con una planta de compostaje, que transforma la basura orgánica en abono. Estas iniciativas se alinean con las metas nacionales de promover la economía circular y reducir la presión sobre los rellenos sanitarios.