
Un nuevo invierno de horror en Franja de Gaza. Las intensas lluvias que siguen azotando la región —especialmente en zonas como Khan Younis y la Ciudad de Gaza— están inundando tiendas de campaña y refugios improvisados, profundizando la crisis humanitaria que afecta a miles de familias desplazadas.
Según medios, ya son al menos 13 personas fallecidas como consecuencia de las inclemencias del clima y las condiciones deplorables de los campamentos.
Refugios que en su mayoría ya eran frágiles tras la destrucción de sus hogares —y que vienen resistiendo tres inviernos consecutivos desde que fueron desplazados— quedaron inundados en minutos: muchas tiendas se llenaron de agua, colchones, mantas y pertenencias quedaron arruinadas, y cientos de personas quedaron expuestas al frío, la lluvia y el barro.
La situación se agrava todavía más con la destrucción masiva de infraestructura: caminos, sistemas de drenaje, redes de agua y saneamiento fueron devastados durante los bombardeos, lo cual impide que las precipitaciones se evacuen adecuadamente.
Organismos humanitarios advierten que la situación es insostenible: miles de familias no tienen refugio digno, carecen de abrigo, agua potable y servicios básicos —y con el avance del invierno, aumentan los riesgos de enfermedades, hipotermia y nuevas muertes.







